Por: Ángela Margarita Suárez-Orellano

Durante los meses de octubre y noviembre varias de nuestras actividades giraron en torno a la ciencia ficción, un género que siempre nos ha gustado incluir en nuestra programación y que cuenta con verdaderos adeptos entre quienes asisten a nuestras actividades. Además, aún los menos entusiastas reconocieron que este año, con todo lo que hemos vivido, es mucho más fácil sentirse identificado con los personajes y circunstancias de estas novelas y cuentos.
Iniciamos nuestro recorrido por el género con el club de lectura de estudiantes en el que discutimos Crónicas marcianas, un libro clásico dentro del género, escrito por Ray Bradbury en varias entregas y publicado como conjunto en 1950. Aunque este tipo de lectura hoy en día no nos supone ningún asombro desde el punto de vista puramente científico, pues lo que entonces parecían fronteras, como los viajes al espacio, para quienes nacimos y crecimos después del alunizaje del Apolo 11 en el ’69 es más bien una curiosidad, no un adelanto. Lo que sí nos llamó la atención fue la posibilidad de pensar «¿qué haríamos si tuviéramos la oportunidad de empezar desde cero?». La propuesta de Bradbury no es optimista, como suele suceder con los escritos de ciencia ficción. Sin embargo, las últimas crónicas son quizá las más interesantes – o por lo menos las que más nos gustaron a nosotros – por cuanto permiten reflexionar sobre las posibilidades futuras del ser humano como especie y como individuos.
Muy seguido de esta discusión tuvimos la Velada Literaria ¿Ya es mañana?, que giró de manera más amplia en torno a relatos y discusiones de la ciencia ficción que, como dijimos, cada vez se nos presentan de manera más cercana. Las posibilidades del biohacking se contrastaron con las políticas eugenésicas y se hizo énfasis en la pregunta de si este tipo de adelantos realmente mejorarían a la sociedad o si solo se trata de un moverse hacia adelante porque sí (y qué tan válido o no es esto). Como en todas las veladas de ciencia ficción que hemos tenido, la literatura se puso en diálogo con otros medios que es donde este género ha tenido más acogida y desarrollo en las últimas décadas como son los videojuegos y los videos.
Finalmente, en noviembre tuvimos nuestro II Encuentro Literario en el que discutimos un fragmento del cuento de Isaac Asimov, El incidente del tricentenario. Publicado en 1976, como parte de una edición conmemorativa de una revista literaria del bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos, Asimov estaba fuertemente influenciado por su contexto inmediato (el escándalo del Watergate, el fin de la Guerra de Vietnam, las elecciones que ganó el demócrata Jimmy Carter). Y aunque estos elementos no son tangibles en la obra sirve conocerlos para entenderla mejor. A nosotros, sin embargo, nos interesó especialmente discutir la pregunta, «¿realmente está mal que un robot sea presidente?». Ello nos llevó a reflexiones en torno al poder, a la naturaleza humana y a las responsabilidades éticas