Por: Angela Margarita Suárez Orellano – Coordinadora de promoción de lectura
En febrero hemos retomado nuestra Agenda Cultural iniciando con una Velada Literaria en la que recibimos el año con literatura. Bajo la premisa, ¿Cuál es tu verso? Estudiantes, administrativos y profesores, nos reunimos a exorcizar los miedos de años pasados, dar propósitos a este y liberarnos con las palabras. Para nosotros la poesía está en la vida ordinaria, no en la torre de marfil. Es por eso que leímos canciones de Mercedes Sosa, de rap, y versos de Joaquín Sabina (que resulta que también es poeta, sin melodía). Cortázar nos enseñó cómo llorar, y alguien más tuvo ocasión de leer sus propias creaciones. En nuestro rinconcito de lectura, que así nos gusta referirnos a la salita de promoción de lectura donde hacemos estas actividades, los que antes éramos desconocidos, nos vamos acercando poco a poco, y de una manera única, a los demás.

En el club de lectura de profesores hemos discutido la divertidísima obra de Mary Ann Shaffer y Anne Barrows, La sociedad Literaria del pastel de piel de patata de Guernsey. En la discusión fue inevitable hacer un contrapunteo con la versión cinematográfica que Netflix sacó a finales del año pasado. Sin embargo, casi todo el grupo coincidía en que la riqueza del libro es incomparable. El estilo epistolar produjo una sensación de extrañeza en todos, que afortunadamente se superaba gracias a otros elementos del libro como sus personajes entrañables y muy bien perfilados; una documentación histórica fidedigna y una historia de amor bien llevada –sin excesos melodramáticos– que pone a las autoras en la tradición de escritoras de habla inglesa como Jane Austen, Elizabeth Gaskell o Penelope Fitzgerald. Finalmente, resaltábamos el poder de la literatura para dar sentido a la vida, aún en los momentos más difíciles y para hacer amigos: hecho que el grupo ha constatado en sus 62 sesiones.

Los estudiantes, por su parte, estaban un poco conflictuados tras leer a Kadaré en su Abril Quebrado. Con este libro queríamos retomar una discusión iniciada en septiembre, cuando leímos Alí y Nino, sobre los contrastes culturales y las distintas formas que tiene el amor. El Kanun, ley consuetudinaria del Rafsh albanés, a todos nos resultaba despiadada y sinsentido. Pero hemos concluido que la superposición de tiempos en un mismo espacio, y la distancia entre el Estado moderno y el tradicional son elementos de la narración de Kadaré que podemos reconocer también en nuestro país. Hablamos así de las distancias entre los intelectuales y las personas que viven lejos de los centros de poder, y de las responsabilidades que nuestros privilegios nos acarrean. Finalmente, la parte en la que no hubo consenso –ni habrá nunca con este libro, es la tercera vez que lo leemos en club de lectura con estudiantes– es la que respecta a la historia de amor entre Diana y Gjörk. ¿Es amor? ¿Idealización? ¿Búsqueda de sentido en la vida? ¿No es la idealización parte importante del amor? ¿Es Diana infiel? Lo interesante de nuestra propuesta es abrir el espacio para discutirlo, no ponernos de acuerdo.
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