Cómo la Inteligencia Artificial está redefiniendo generaciones y educación 

Por: Yadira Muñoz Parra

4–6 minutos

¿Has pensado en cómo distintas generaciones, desde los Baby Boomers hasta los Centennials, acogen la tecnología de formas únicas? La inteligencia artificial no solo ha invadido nuestras vidas, sino que ha inducido una transformación primordial en la forma en que aprendemos y nos relacionamos con el mundo. Cada generación, influenciada por su contexto histórico, aborda este cambio desde perspectivas fascinantes y, en muchos casos, contrastantes. 

  • Baby Boomers (1946-1964): Marcados por el auge económico de la posguerra y los movimientos sociales, muestran inicialmente una resistencia hacia la tecnología. Sin embargo, una vez que la adoptan, descubren en la IA una herramienta invaluable para gestionar su salud, operaciones bancarias y comunicación diaria. 
  • Generación X (1965-1980): La generación de transición. Nacidos entre lo analógico y lo digital, han aprendido a adaptarse con pragmatismo. La IA es para ellos un medio de optimizar su productividad, aprender nuevas habilidades y mantenerse competitivos en el ámbito laboral. 
  • Millennials (1981-1996): Expertos en redes sociales y conectados casi por instinto, ven la IA como una extensión natural de su relación con la tecnología. Para ellos, esta redefine cómo consumen, trabajan y, especialmente, cómo aprenden. 
  • Centennials (1997-presente): Criados en un mundo donde la tecnología no es un lujo, sino un estándar, integran la IA con naturalidad en su educación, creatividad y entretenimiento. Exigen herramientas rápidas, efectivas y sobre todo, auténticas. 

El desafío de educar en un mundo tecnológico 

En la actualidad podemos observar cómo la IA no solo impacta a los estudiantes; los docentes también se enfrentan a un cambio profundo. ¿Cómo enseñar a una generación que nació conectada bombardeada de innovación y tecnología casi diaria e imparable, mientras los maestros por sí mismos lidian con la tarea de comprender y dominar herramientas que no podían llegar a soñarse cuando comenzaron a ejercer? 

En muchos casos, el contraste es evidente: estudiantes acostumbrados a respuestas instantáneas y soluciones automatizadas versus profesores que aún se sienten más cómodos con métodos tradicionales. Esta desconexión genera frustraciones y, a menudo, desmotivación en ambas partes. 

Cómo se afirma en los artículos: Carga laboral y efectos en la calidad de vida de docentes universitarios y de enseñanza media (Castilla-Gutiérrez, S., Colihuil-Catrileo, R., Bruneau-Chávez, J., & Lagos-Hernández, R. (2021)) e Importancia de la Inteligencia Artificial en la Formación de Docentes en Escuelas Normalistas en México (González Gutiérrez, F. L., & González Gutiérrez, S. G. (2024)) los puntos más relevantes entre las desventajas que presentan los docentes son:  

  • Falta de tiempo: Los docentes enfrentan agendas saturadas. Enseñar, investigar y evaluar deja poco espacio para explorar nuevas herramientas. 
  • Complejidad inicial: La IA puede ser intuitiva para algunos, pero para quienes no han crecido con ella, el aprendizaje inicial es un obstáculo importante. 
  • Escasez de recursos: No todas las instituciones proporcionan formación tecnológica adecuada, lo que deja a muchos educadores navegando por su cuenta. 

La IA: reto y aliada en el aula 
¿Qué necesidad hay de considerar a las IA como un enemigo? Por qué no mejor tratar de verla como un fuerte aliado que nos puede apoyar en procesos de personalización de los contenidos por estudiante. 

Las instituciones educativas podrían automatizar las tareas de los docentes cómo: mallas curriculares, syllabus, listas de asistencia, mediante sistemas que simplifican tanto sus labores rutinarias que les permiten concentrarse en lo que realmente importa.  
 
También es bueno dar la discusión sobre en qué punto podemos trazar una frontera o un límite en cuanto a qué podemos automatizar y qué debemos seguir haciendo manualmente para que los estudiantes desarrollen algunas de sus habilidades más importantes como lo son la creatividad y las capacidades de la visión crítica sobre la información, sin dejar de lado la formación cultural y el refuerzo de los valores éticos y morales. 

La clave no parece estar en reemplazar a los docentes, sino en empoderarlos. Una herramienta como ChatGPT, por ejemplo, no solo facilita la creación de materiales educativos, sino que también abre posibilidades para explorar nuevas dinámicas en el aula. 

El Papel de las Instituciones 

En esta transformación, las instituciones tienen un rol crucial. No basta con esperar que los docentes adopten la tecnología por sí solos; necesitan apoyo estructurado. Las bibliotecas, como epicentros del aprendizaje, pueden liderar esta revolución ofreciendo: 

  • Talleres de formación en IA: Espacios donde los docentes aprendan a integrar herramientas como plataformas de aprendizaje personalizado. 
  • Clubes tecnológicos: Comunidades como el Club IA, donde los educadores compartan ideas, experimenten y encuentren apoyo. 
  • Recursos accesibles: Materiales que simplifiquen el uso de tecnologías avanzadas para todos los niveles de experiencia. 

La inteligencia artificial puede ser tomada con cautela teniendo en cuenta el uso desmedido en la generación actual y los efectos secundarios que esta pueda derivar.  En cuanto a las generaciones, como los baby boomers o la generación X lo recomendable es atreverse a buscar cómo adaptar y facilitar sus labores y su vida diaria por medio de la IA y las tecnologías a las que se puede acceder hoy en día. 

En este contexto, la inteligencia artificial no solo es un desafío, sino una puerta hacia una educación más dinámica y enriquecedora. Pero, para cruzarla, necesitamos trabajar juntos. 

En la biblioteca, te ofrecemos herramientas como el Club IA para docentes y administrativos de la Universidad junto a talleres especializados en inteligencia artificial porque en un mundo que avanza a toda velocidad, aprender juntos es la mejor forma de avanzar. 

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