Nuestra biblioteca en tiempos de cuarentena

Por Gustavo Andrés Niño-Bautista

Cuando apenas comenzaba este 2020, nos enterábamos (sin asombro alguno) por distintos medios informativos, sobre el brote de enfermedad por Coronavirus, “notificado por primera vez en Wuhan (China) el 31 de diciembre de 2019”. (WHO, n.d.)

Noticia que a muchos de nosotros no nos generó desconcierto porque pensamos: “es un virus pasajero, como muchos otros, que no saldrá de allí”. Se discutía también el hecho, a mediados de enero y febrero, que la noticia en esta parte del mundo se estaba matizando con tintes amarillistas y en el colectivo imaginario no se dimensionaba la épica magnitud de propagación de este virus, siendo nuestra generación, partícipe de una de las cuarentenas más aterradoras de los últimos tiempos, no por su letalidad, sino por ser una de las más largas en la historia de la humanidad. (Revilla, 2020)

A partir del 25 de marzo de 2020 la vida nos cambió. Se prendieron las alarmas y nos aislaron en nuestros hogares. El virus días atrás ya había aterrizado en nuestro país, “9 pasajeros que viajaron de París con el primer contagiado”. (La historia detrás del aterrizaje del coronavirus en Colombia, n.d.)

Fue así como nuestra Biblioteca Octavio Arizmendi Posada comenzó una nueva transición, la cual nos hizo cambiar completamente la estructura laboral, reinventando la forma de prestar nuestros servicios para llegar a toda la comunidad Unisabana, pues las clases continuarían de forma remota.

No era la primera vez que la Universidad afrontaba una situación que trajo cambios estructurales de funcionamiento. “Tras la ruptura del Jarillón a las 09:40 am del 25 de abril de 2011, el campus se inundó un 95%, las aguas alcanzaron los 2 metros de altura. Los salones del primer piso de todos los edificios del claustro quedaron bajo el agua”. (Millonarias pérdidas en U. La Sabana por inundación, n.d.)

La Biblioteca, nuestro recinto intelectual y puerta al conocimiento, sufrió las consecuencias de dicho acontecimiento.

¿Por qué remembrar lo anterior mencionado? Como todas las experiencias adversas en la vida, siempre es bueno ver el lado positivo de aquellos sucesos que nos marcan y dejan huella de alguna manera. La inundación trajo consigo, meses después, cuando la Universidad se recuperó de este funesto evento, una total sistematización de sus servicios. La era digital se apoderó de todas las áreas de nuestro claustro educativo, preparándonos para afrontar años más adelante, lo que sería la Cuarentena más extensa, como lo mencionaba anteriormente.

De esta manera, con la convicción de seguir trabajando y ofreciendo nuestra operancia con la calidad, prestancia, amabilidad y entrega al margen del encierro, nunca dejamos de laborar ni un solo día. Estuvimos siempre disponibles a todos los usuarios de la familia Unisabana, ofreciendo los mismos servicios, replanteando claro está, la manera de hacerlo.

El auge tecnológico y herramientas virtuales que ofrece la Universidad fueron nuestros grandes aliados para la continua y normal operación de nuestras funciones al servicio y atención. Nuestros técnicos y profesionales, liderados por un gran equipo administrativo, ofrecieron, gracias a la virtualidad, capacitaciones y talleres de primer nivel.

La Biblioteca Octavio Arizmendi Posada dispone de un gran material digital, entre bases de datos, libros, revistas y documentos electrónicos, que, para la cuarentena en mención, explotamos mucho más gracias al buen trabajo que se desempeña igualmente desde gestión de colecciones para ponerlos a disposición de toda nuestra comunidad estudiantil, docente y administrativa. Nuestro repositorio institucional recibió más visitas de las que normalmente, otrora, habíamos recibido. Por tanto, siempre estuvimos preparados para ofrecer un excelente servicio que nunca se vio amilanado a la par del encierro y, por el contrario, resaltó y dejó ver claramente, el alto grado de entrega y preparación de nuestro equipo, personas con un alto grado de pertenencia y pasión por ofrecer lo mejor de cada uno, porque amamos nuestro trabajo y el oficio de ser bibliotecólogos.

Implementamos en nuestro catálogo, nuevos servicios: (Biblioteca, Universidad de La Sabana, n.d.)

  • Solicitud de escaneo de documentos
  • Préstamo y devolución a domicilio
  • Préstamo programado

Servicios que nos enorgullecen, que nos permiten estar a la vanguardia, porque sabemos reinventarnos, pensando siempre en las necesidades del usuario y eso precisamente, es lo que hace grande a una institución.

Ahora bien, contamos con un estricto protocolo de disposición de nuestro material físico. Los libros provenientes del exterior (hogares, nuevas adquisiciones, donaciones, entre otros) y el material consultado en sala, son enviados a una zona de aislamiento adecuada para ello y teniendo en cuenta los siguientes tiempos, según lo dispuesto en la resolución 891 de 2020 del Ministerio de Salud y Protección Social

Material consultado en sala3 días
Material devuelto por usuario14 días
Material nuevo o donado14 días

Esta zona de aislamiento está dotada con un nebulizador (el cual se utiliza diariamente), una estación de desinfección de manos y de superficies, además, el material que allí se encuentra está identificado con fecha de ingreso y salida de este lugar. Luego este material es acomodado en las distintas colecciones cuando cumple su tiempo de aislamiento a la espera de ser prestado nuevamente a otros usuarios.

De acuerdo a la normatividad citada anteriormente, las instalaciones de la Biblioteca cuentan con todas las normas de bioseguridad, esto debido a la semipresencialidad que a partir del mes de septiembre se implementó. Se ha realizado un esfuerzo mancomunado y exhaustivo para ofrecer todas las garantías de higiene y cuidado personal por pisos, dotando de lavamanos portátiles, tapetes sanitizantes, divisiones de acrílico en puntos de atención, gel antibacterial, alcohol al 70%, toallas desinfectantes, batas, tapabocas y guantes, a todo el personal que se encuentre dentro de nuestras instalaciones, así como la marcación de zonas para cumplir con el distanciamiento y aforo permitido que es del 35%, es decir, 279 puestos individuales, repartidos entre usuarios y personal administrativo. La Universidad capacitó por medio de un curso virtual de Bioseguridad – Covid19 a todo el personal administrativo en el que se abordaron definiciones, medidas de seguridad y protocolos de la universidad entre otros.

Estamos y seguiremos preparados para continuar con los procesos de formación, asesoría y capacitación, ofreciendo siempre conocimiento al alcance de toda la comunidad de la Universidad de La Sabana.

Los invitamos a consultar el documento: Bibliotecas universitarias seguras: juntos enfrentado los retos. Guía interactiva para líderes de las bibliotecas elaborado entre varias bibliotecas universitarias, entre ellas la Universidad de La Sabana, para servir de guía y orientación durante esta pandemia.

En el tsunami de información, los bibliotecarios ofrecen flotadores y enseñan a nadar.

(L. Weeks) (Recopilación de frases célebres sobre bibliotecas, n.d.)

REFERENCIAS

Un comentario

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