Por: Fredy González-Rincón
Uno de los aspectos fundamentales que caracteriza la naturaleza de una sociedad es la manera como regula el comportamiento de sus ciudadanos. Esto se realiza mediante un conjunto de normas de tipo social, moral y jurídico, entre otras. El ciudadano suele ser consciente de la existencia de esas reglamentaciones para vivir en sociedad, pero eso no basta para que las cumpla. ¿Por qué hay normas que se cumplen a medias o, sencillamente, no se cumplen? ¿Por qué existe tanta reincidencia en el incumplimiento de algunas normas? Normas de papel: la cultura del incumplimiento de reglas de Mauricio García Villegas, trata de dar respuesta a esas preguntas.
El desacato a las normas no es una cuestión puntual de Colombia sino universal, pero, a diferencia de otros países, el tema ha sido estudiado e investigado poco en el nuestro. El texto de García Villegas resulta novedoso porque recoge posturas focalizadas en temas cotidianos del entorno colombiano, se basa en estudios etnográficos y prácticas sociales, ilustra con ejemplos reales la cultura del desacato de reglas en Colombia y brinda un análisis de la relación que existe entre el incumplimiento de las normas, la resistencia y la democracia.
Según el autor, este asunto se originó en la época de la Colonia con las leyes esclavistas, discriminatorias y segregacionistas. Sin embargo, el hábito continuó después de la Independencia y la declaración de gobiernos y leyes criollas hasta el punto de que hoy en día es una cultura tan arraigada que es común escuchar: “Hecha la ley, hecha la trampa”. En consecuencia, es un problema complejo y estrechamente relacionado con la identidad, la historia, las costumbres, las tradiciones, la moral, la cultura…, en una palabra, con la idiosincrasia de los pueblos latinoamericanos.
Además, el desacato no solo es por parte del ciudadano común, sino el mismo Estado, que hace, promulga y vela por el cumplimiento de las leyes, lo suele cometer. Podemos ver un ejemplo de esto en las declaraciones similares de altos funcionarios de dos países diferentes: “Se acata pero no se aplica” y “Se acata pero no se cumple”.
La cultura del incumplimiento de las normas, indica también el autor, es un tema que debe abordarse desde diferentes puntos de vista, pues algunas normas son imprecisas, poco claras, muy flexibles y, a veces, van en contra de las convicciones del ciudadano o son de difícil cumplimiento. Un ejemplo sencillo de una de estas anomalías es el sobrepaso de vehículos en sectores de la vía donde existe la doble franja amarilla continua: vemos que es una ley defectuosa que no es consciente de la realidad del país en cuanto a infraestructura se refiere. Otra dificultad para el cumplimiento son las incongruencias, las “zonas grises” o la falta de legislación en diversos campos, lo cual propicia la tergiversación, la mala interpretación y la acomodación de la norma a favor del ciudadano y en detrimento de la comunidad o la nación.
Me ha resultado muy interesante reflexionar en torno a este tema que afecta tanto nuestra vida cotidiana. Recomiendo la lectura del libro de García Villegas a quienes deseen profundizar más en esta cultura de las “normas de papel”. Pueden encontrarlo en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada con la signatura topográfica 303.37 N851
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