Creatividad e innovación, dos palabras diferentes pero conectadas; la primera es la capacidad de generar ideas y la segunda de sintetizarlas en una solución diferente y atractiva que aumenta el valor para el cliente, términos necesarios en el ámbito organizacional de las empresas para adaptarse a los cambios y enfrentar los escenarios de incertidumbre.
Maribel Raiza, experta en innovación cultural, expone que en el ámbito empresarial se suele considerar que para que una solución sea innovadora, debe tener una finalidad económica. En el caso de una biblioteca universitaria, caracterizada por ser sin ánimo de lucro, su beneficio y ganancia es netamente académico, cuyo fin es la rentabilidad social.
La innovación como punto de partida en las bibliotecas, aparentemente se generó a partir de la pandemia del COVID-19, obligándolas a adaptar ágilmente sus servicios y las comunicaciones a entornos virtuales y ambientes remotos. Sin embargo, tiempo atrás, muchos de estos centros del saber, ya habían implementado soluciones consideradas creativas o innovadoras llegando a nuevos usuarios. Según Sanmati y Prashantala la innovación en bibliotecas surge de la cooperación entre bibliotecas e investigadores para promover el aprendizaje experiencial generando diversos resultados, entre los cuales se destacan combinación de espacios para crear, compartir y difundir el conocimiento, tecnología y habilidades de alfabetización informacional, evolución de las bibliotecas hacia centros sociales y académicos, y tecnologías y servicios que han mejorado las competencias del bibliotecólogo.
Una investigación realizada por la Escuela de Estudios de Información de la Universidad de Siracusa enumera el ranking de los 20 países que mejor desempeñan su función de bibliotecas especializadas, encabezando el listado Eslovaquia, Palaos y Finlandia. Se caracterizan por la alta calidad de sus servicios de educación y cultura. Las Bibliotecas de América Latina toman como referencia los modelos de estos países, adaptándolos para mejorar sus servicios, colecciones y propuesta de valor.

Imagen generada con IA
La innovación en modelos de bibliotecas universitarias no implica solo la utilización total de tecnología o adecuando nuevos espacios para reinventar la formación de usuarios, se trata de proporcionar productos o servicios nuevos, mejorando la experiencia del usuario estando a la vanguardia y a la par de los competidores.
Un aspecto relevante para lograr el ideal de “Biblioteca innovadora” en nuestra región y mantener una línea no muy distante con países de primer nivel, es tener la capacidad de hacer muchas cosas con menos, aplicando criterios de innovación frugal[i]. El desafío para lograrlo es romper las barreras psicológicas y los paradigmas, tanto por parte de los bibliotecólogos como de los usuarios en cada centro de la información.
Según Scott y McNamee, en su informe The Role of Libraries in the Innovation Ecosystem, publicado por The Aspen Institute, “Las bibliotecas desempeñan un papel único en el ecosistema de la innovación. Son los proveedores que garantizan el acceso a la información y facilitadoras para la creación de nuevos conocimientos; las bibliotecas promueven y satisfacen las necesidades y demandas de las comunidades, facilitando cambios y mejoras para toda la sociedad”
La creatividad e innovación en las bibliotecas universitarias no debe limitarse únicamente a adopción de las tendencias tecnológicas, es importante igualmente, que el factor humano predomine. Somos seres poseedores de conciencia, razón e inteligencia, herramientas que nos permiten crear y mejorar las experiencias de los usuarios. Innovar es una necesidad imperante que va más allá de abandonar las tareas repetitivas y menos eficaces. Se trata de adoptar una cultura hacia formas diferentes de hacer las cosas que fomente el rediseño tanto de los servicios bibliotecarios como de los flujos de trabajo, impulsando así una transformación, que permita satisfacer las necesidades y demandas de las comunidades a servir.
Según Nagle y Tzoc en su libro “Innovation and experimential learning y academic libraries”, los bibliotecólogos deben poseer cualidades esenciales para implementar la creatividad y la innovación, adaptándose a nuevos desafíos, ajustando los flujos de trabajo de la mano con la tecnología, llevando a cabo desarrollos para optimizar las tareas operativas, orientando sus esfuerzos y pensamiento creativo hacia la innovación, explorando nuevas ideas y soluciones no convencionales, fomentando el espíritu de colaboración con socios clave.
Los bibliotecólogos y su ventaja de acceso al conocimiento a través de los recursos suscritos u open access, son la mayor fuente de ideas creativas, pero es necesario generar estrategias que ayuden a desarrollar la cultura orientada a la creatividad e innovación.
Por las anteriores razones, los directores de bibliotecas universitarias deben garantizar los espacios, las herramientas y los métodos para que cada miembro del equipo comprenda y se apropie de lo que significa la mentalidad creativa e innovadora, cómo desarrollarla e implementarla con su trabajo diario.
BIBLIOGRAFÍA:
Alarcón, I. (2024). Un Action Research Project para la creatividad y la innovación en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada. [Magister en Gerencia de la Innovación, Universidad de La Sabana]. Repositorio institucional Intellectum.
Nagle, S. and T. E. (2023). Innovation and experiencial learning un academic libraries. The Rowman & Littlefield Publishing Group.
Riaza Maribel. (2014). Innovación en bibliotecas. El profesional de la información.
Sanmati Jinendran, J., & Prashanta Kumar, B. (2023). Visualizing the academic library of the future based on collections, spaces, technologies, and services. International Journal of Information Science & Management., 21(1), 217–241.
Scott, S. H., & Heather McNamee. (2015). Zen and the Art of Innovation. En The Library Innovation Toolkit: Ideas, Strategies, and Programs. American Library Association.
[i] La innovación frugal es un concepto que se originó en países en desarrollo como India, donde las limitaciones de recursos han obligado a las empresas a ser ingeniosas. Este enfoque implica simplificar productos y procesos para reducir costos sin sacrificar la calidad. En esencia, se trata de hacer más con menos. Empresas de todo el mundo están adoptando esta estrategia para resolver problemas complejos de manera eficiente y sostenible.