Informe Horizon 2019 y la Biblioteca Universitaria

Por: Gladys Adriana Bello-García

informe horizon

Muchas de las personas que trabajamos en el ámbito de la educación superior hemos escuchado hablar sobre el famoso The NMC Horizon Report o en español Informe Horizon. Esta publicación se elabora cada año desde el 2002 por el New Media Consortium (NMC) y la Educause Learning Initiative (ELI) y reúne las tecnologías emergentes y tendencias significativas en el contexto de la educación superior en los próximos 5 años con el fin de ser adaptadas a corto, mediano o largo plazo.

El informe es elaborado por EDUCASE, organización compuesta por 100.000 profesionales de 45 países expertos en educación; para la edición de 2019 cuenta con la participación de 95 expertos entre bibliotecólogos, profesores, especialistas en investigación y evaluación educativa, expertos en tecnología y multimedia, CEO de empresas de tecnología, directores de universidades y diseñadores, entre otros. El documento se divide en cuatro secciones:

  1. Tendencias claves que aceleran la adopción de tecnología en la educación superior.
  2. Desafíos significativos que afectan la adopción de tecnología en la educación superior.
  3. Desarrollos importantes en tecnología educativa para la educación superior.
  4. Falla o escala.

A continuación haré una pequeña descripción de las secciones 1 y 3 del informe 2019 y agregaré, desde mi perspectiva, cómo la biblioteca universitaria puede aportar a la innovación e implementación de estos modelos en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

  1. Tendencias claves que aceleran la adopción de tecnología en la educación superior.

Se presentan los aspectos importantes que permitirán a corto, mediano y largo plazo adaptar las nuevas tecnologías a los procesos de enseñanza y aprendizaje:

CORTO PLAZO

  • Rediseño de espacios de aprendizaje: se refiere a la inversión que se requiere para renovar o construir espacios adecuados como ancho de banda, pantallas, muebles flexibles y diferentes superficies de escritura, entre otros. Adicionalmente, se requiere el apoyo y la colaboración de estudiantes, diseñadores, profesores con el fin de transformar los espacios y, lo más importante, transformar los enfoques pedagógicos.

Para este aspecto la biblioteca juega un papel fundamental ya que desde sus instalaciones se pueden repensar los espacios de trabajo y estudio con el fin de adaptarlos a las necesidades de los usuarios y, por ende, estas nuevas metodologías. Así mismo, sus funcionarios están modificando su rol antiguamente dedicado a labores técnicas a uno con enfoque de formador y asesor del conocimiento.

Algunos ejemplos de estos espacios en bibliotecas son:

  • Aulas de aprendizaje activo / Active learning classrooms
  • Laboratorios de instrucción / Instructional labs
  • Makerspaces
  • Clases basadas en equipo / team-based classes
  • Espacios colaborativos / Collaborative spaces

  • Diseños de aprendizaje híbrido o combinado: se refiere a la combinación de la metodología de enseñanza a través de un profesor en un aula de clase con elementos de enseñanza online. Este medio se apoya en plataformas web, conferencias online, entre otros. El diseño se centra en el alumno y sus expectativas.

La biblioteca universitaria ha venido transformando la forma en que presenta sus servicios y apoya los procesos de formación. Se puede evidenciar en el desarrollo de capacitaciones, talleres, cursos e inducciones de manera presencial y, a su vez, a través de herramientas web como tutoriales online, openedx, moodle, padlet, webex, slideshare entre otros. Esto facilita al usuario el aprendizaje personalizado y flexible. Así mismo, estos mecanismos de la biblioteca se pueden integrar a las aulas de clase como complemento de formación.

MEDIANO PLAZO

  • Cultura de innovación: Se busca que los estudiantes brinden soluciones innovadoras y reales a problemas existentes que les permita tener experiencia en el campo laboral en el que se forman. Los alumnos desarrollan habilidades más allá de su disciplina a través de la práctica que se logra con alianzas comerciales y empresariales. Lo anterior debe estar alineado a los currículos y los objetivos de la clase.

La biblioteca se posiciona como el puente entre la empresa, el estudiante y la academia a través de herramientas especializadas como PIVOT, Mendeley, bases de datos de sectores económicos, servicios de búsqueda y curaduría de información que permita el fácil tratamiento y análisis de datos.

  • Medición del aprendizaje: Los métodos de medición del aprendizaje van cambiando en la medida que se modifica la forma de enseñar ya sea por medios digitales o presenciales. Los datos que arrojan las plataformas digitales se unifican con los estándares actuales de enseñanza permitiendo medir, evaluar y documentar el aprendizaje. Es así como la analítica del aprendizaje permite tener la traza del estudiante y centralizar la información con el fin de medir el progreso del mismo.

Desde esta perspectiva, la biblioteca se convierte en una nueva entidad que soporta la medición del aprendizaje de los estudiantes a través de indicadores de impacto en donde se puede analizar el desarrollo académico del estudiante frente a la consulta de los recursos, el uso de servicios especializados de formación como el de alfabetización informacional, la asistencia a talleres y cursos en manejo de datos, redacción y comprensión de lectura y derechos de autor entre otros, y cómo esto apoya o impacta en el desarrollo académico de los estudiantes.

LARGO PLAZO

  • Repensar cómo funcionan las instituciones: Las instituciones de educación superior se están enfrentando a nuevos retos como el enfoque de la educación al posgrado, en donde los estudiantes son diversos con otro tipo de posibilidades económicas y características familiares diferentes. Es decir, un cambio hacia el aprendizaje centrado en el estudiante en donde los profesores son facilitadores y guías.

Estas instituciones deben brindar a los estudiantes servicios más personalizados que faciliten el aprendizaje y el desarrollo de nuevas competencias: básicas, de gestión, centrales y de información entre otros. El enfoque debe estar centralizado en el estudiante, sus características y sus necesidades.

La biblioteca a través de su programa de formación apoya al estudiante desarrollando competencias informacionales que faciliten buscar, identificar, seleccionar, evaluar y comunicar información de manera adecuada. Estas competencias son necesarias para el aprendizaje a lo largo de su vida y su entorno laboral.

Algunas bibliotecas universitarias están diseñando servicios especializados para los estudiantes de posgrado, familiares y personal administrativo que se encuentra en el campus los fines de semana. Actividades como promoción y clubes de lectura y guarderías para hijos de estudiantes, entre otros.

Por otro lado, el diseño de servicios de información y formación personalizados mejora las relaciones entre bibliotecólogos, estudiantes y profesores aportando significativamente el proceso de aprendizaje y formación para la vida.

  • Grados modularizados y desagregados: se refiere a brindar a los estudiantes otro camino de formación que complemente sus estudios formales como cursos en línea con opción a certificados, entre otros. Esto facilita a los estudiantes hacer su propio proceso o gestión de formación a través de canales convencionales y no convencionales.

Las bibliotecas aportan a estos procesos a través del acceso a recursos electrónicos como bases de datos, libros electrónicos, tesis y trabajos de grado a través de repositorios institucionales. Deben asegurar que cuentan con la bibliografía que se relaciona en los syllabus contribuyendo a la coherencia curricular. Con esto se asegura el acceso a los recursos que se citan en las plataformas en las que se imparten las clases.

Esta primera parte se refiere a algunas prácticas que se deben tener en cuenta para poder aplicar el uso de nuevas tecnologías en el aula. Si bien, la universidad debe contar con espacios de aprendizaje colaborativos, generar una cultura de innovación y cambio a través de la solución de problemas, medir el proceso de formación de los estudiantes y repensar sus estrategias con el fin de cumplir su misión y visión acorde a las nuevas necesidades de sus estudiantes; por su parte la biblioteca debe mantenerse a la vanguardia de estas tendencias brindando espacios cooperativos y contando con el personal competente para suplir las necesidades de información y formación de los usuarios.

Debemos repensar los medios, las formas y los procesos utilizando las tecnologías y tendencias que permiten simplificar, acortar y personalizar los servicios.

Referencias

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FUERTE, K. (7 de 5 de 2019). Tecnológico de Monterrey. Observatorio de innovación educativa. Obtenido de https://observatorio.tec.mx/edu-news/informe-horizon-2019-mira-hacia-atras-por-primera-vez

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