Por: Luisa Margarita Henao G.
Por estos días, los periódicos, noticieros e internet están llenos de notas biográficas referentes al escritor David Sánchez Juliao, a quién la muerte tomó por sorpresa el pasado 9 de febrero cuando en su mente bullían cientos de proyectos que partieron con él.
En un intento por no repetir lo que ya se ha escrito, espero que fluyan algunas palabras que acerquen a los lectores a la esencia de este maravilloso narrador caribeño.
Sánchez Juliao era un escritor universal, aunque la gran mayoría de sus historias se nutrían del folclor del Caribe y entendía esta tierra como pocos, logró trascenderla. Con un estilo popular y cargado de humor, supo apartarse del Realismo Mágico de Gabo que ha marcado a la literatura colombiana durante tanto tiempo.
A diferencia de otros escritores reconocidos, siempre tuvo su lugar de residencia en Colombia. Aunque fue embajador en India y en Egipto, su hogar estaba aquí. Vivió muchos años en Bogotá, pero no se volvió cachaco, más bien quiso que la capital fuera más tropical.
Para el autor, la palabra escrita tenía una gran fuerza, pero se preocupó más por la recuperación del lenguaje popular y la tradición oral. Su intención era ser un juglar que transmitiera el folclor del Caribe con su estilo particular que lograba captar la atención de todo tipo de público. Quizá es la razón por la que fue el primer escritor en producir audiolibros.
En 1975 grabó ¿Por qué me llevas al hospital en canoa, papá?, un libro de relatos que había escrito en 1973. Desde entonces grabó varios títulos como Pargo rojo, relato que ganó el Premio Internacional Dulcinea, 2000, vale la pena escucharlo narrado con la voz clara y profunda del autor, también grabó El Flecha, una de sus obras más conocidas en la que narra la historia de un boxeador rebuscador que no logra triunfar, El Pachanga, Abraham Al Humor, Foforito, Pedrito el soñador, entre otros.
Sánchez Juliao escribió cuentos, fábulas, historias para niños, reportajes y novelas entre las que se destaca una trilogía musical que incluye rancheras mexicanas en Pero sigo siendo el rey, ganadora del Premio Nacional de Novela Plaza y Janés, melodías andinas en Mi sangre aunque plebeya y música tropical en Danza de redención.
En la Biblioteca están los siguientes títulos:
El hombre y la máquina
C 863.4 S211h
El país más hermoso del mundo
C 863.4 S211p
Danza de redención
C 863.4 S211d
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