¿Y si en la biblioteca no enseñáramos respuestas, sino formas de pensar?

«Necesito encontrar un artículo para mi trabajo, pero no sé por dónde empezar»

5–8 minutos

Esta es una de las frases que escuchamos con frecuencia quienes trabajamos en una biblioteca universitaria. A primera vista parece una consulta sencilla; un estudiante necesita un documento y espera que podamos ayudarlo a encontrarlo.

Sin embargo, con el tiempo he comprendido que detrás de esa pregunta existe algo mucho más profundo. Muchas veces el estudiante no solo necesita un artículo, necesita aprender a buscar, analizar, seleccionar y tomar decisiones frente a la información que tiene disponible. Y es justamente ahí donde la biblioteca deja de ser únicamente un lugar para acceder a recursos y se convierte en un espacio donde también ocurre el aprendizaje.

Durante mi formación en pedagogía he tenido la oportunidad de reflexionar sobre una idea que transformó mi manera de entender el acompañamiento a los estudiantes: hacer visible el pensamiento.

Figura 1
Portada del libro Hacer visible el pensamiento de Ron Ritchhart, Mark Church y Karin Morrison.

Esta propuesta, desarrollada por investigadores como Ron Ritchhart, Mark Church y Karin Morrison en el libro Hacer visible el pensamiento, plantea que el aprendizaje no ocurre solamente cuando una persona recibe información, sino cuando logra pensar sobre esa información, establecer relaciones, formular preguntas y explicar cómo llegó a esas conclusiones. Esta mirada tiene una relación muy cercana con el trabajo que realizamos desde la biblioteca universitaria.

Encontrar información no siempre significa aprender

En muchas ocasiones, cuando un estudiante llega a la biblioteca, su primera necesidad parece estar relacionada con encontrar rápidamente una respuesta. Puede ser un artículo para una investigación, una fuente para un trabajo académico o una referencia bibliográfica. Pero si nos quedamos únicamente en entregar esa información, perdemos una oportunidad importante; ayudarle a desarrollar habilidades que podrá utilizar en otros momentos.

Por ejemplo, cuando acompañamos a un estudiante en una búsqueda bibliográfica, el objetivo no debería ser solamente mostrarle qué palabras escribir o qué botón presionar en una base de datos.

El verdadero aprendizaje ocurre cuando empieza a preguntarse:

 ¿Por qué estas palabras clave funcionan mejor que otras?

 ¿Cómo sé que esta fuente es confiable?

 ¿Qué diferencia existe entre una fuente académica y una fuente general?

 ¿Por qué seleccioné este artículo y descarté otros?

Estas preguntas permiten que el estudiante haga consciente un proceso que muchas veces realiza de manera automática. Ahí comienza a hacerse visible el pensamiento.

El pensamiento no siempre sigue un camino lineal

Una de las ideas que más me llamó la atención de Hacer visible el pensamiento es que pensar no es un proceso completamente ordenado o secuencial. Muchas veces creemos que primero se memoriza, después se comprende y finalmente se analiza o evalúa. Sin embargo, el pensamiento humano es mucho más complejo, hacemos conexiones, planteamos dudas, cambiamos de opinión y construimos nuevas ideas mientras aprendemos. Esto también ocurre en una búsqueda de información.

Un estudiante puede iniciar una investigación con una pregunta muy general, encontrar nuevos conceptos, modificar sus palabras clave, descubrir diferentes perspectivas y finalmente construir una estrategia mucho más sólida.

Ese proceso, aunque no siempre sea visible, es precisamente donde ocurre gran parte del aprendizaje. Como bibliotecólogos, nuestro papel está en acompañar ese camino y ayudar a que el estudiante pueda reconocer qué hizo, por qué lo hizo y qué aprendió durante el proceso.

Pasar de enseñar herramientas a enseñar procesos

En la biblioteca ofrecemos capacitaciones sobre bases de datos, gestores bibliográficos, normas de citación, herramientas digitales, estrategias de búsqueda entre otras.

Pero más allá de enseñar el funcionamiento de una herramienta, tenemos el reto de enseñar los procesos de pensamiento que están detrás de su uso.

Por ejemplo, aprender a utilizar una base de datos no consiste únicamente en saber dónde escribir una palabra clave. Implica comprender cómo se construye una pregunta de investigación, cómo se relacionan los conceptos y cómo se evalúan los resultados obtenidos. De la misma manera, aprender normas APA no debería reducirse a memorizar una estructura de citación. También implica comprender la importancia del reconocimiento de las fuentes, la ética académica y la construcción colectiva del conocimiento. Cada herramienta que enseñamos tiene detrás una forma de pensar.

Preguntar para hacer visible el pensamiento

Una de las estrategias propuestas en Hacer visible el pensamiento es la rutina:

¿Qué te hace decir eso?

Aunque parece una pregunta sencilla, tiene un gran potencial porque invita a explicar las razones detrás de una idea o una decisión.

Esta misma pregunta puede aplicarse perfectamente en la biblioteca.

En lugar de preguntar únicamente:

¿Encontraste un artículo?”

podemos preguntar:

¿Qué te hizo elegir esa fuente?”

En lugar de decir:

“Esa información no es adecuada”

vale la pena preguntar:

“¿Qué criterios utilizaste para considerar que esa información era confiable?”

En lugar de entregar directamente una respuesta, podemos generar espacios donde el estudiante explique su razonamiento. Cuando hacemos esto, no solo conocemos el resultado al que llegó, sino también el camino que siguió para llegar allí. Y esa información es fundamental para acompañar mejor su aprendizaje.

Escuchar también es una forma de enseñar

Otro aspecto importante planteado en el libro es la pedagogía de la escucha. Escuchar no significa únicamente permanecer en silencio mientras otra persona habla. Significa mostrar interés por sus ideas, comprender sus dudas y darle valor a su proceso.

En la biblioteca esto ocurre constantemente.

Cada estudiante llega con experiencias, conocimientos previos y formas diferentes de enfrentar una búsqueda. Cuando escuchamos sus preguntas y comprendemos sus necesidades reales, podemos ofrecer una orientación mucho más significativa.

A veces una pregunta que parece sencilla revela una dificultad más profunda: falta de confianza, desconocimiento de las fuentes académicas o necesidad de aprender una nueva estrategia.

Escuchar nos permite acompañar mejor.

La biblioteca como espacio para construir pensamiento

Pensar en la biblioteca desde esta perspectiva transforma nuestra manera de entender el servicio.

Ya no somos solamente facilitadores de información. También somos mediadores del aprendizaje.

Cada taller, cada asesoría y cada conversación con un estudiante puede convertirse en una experiencia donde se desarrollan habilidades para investigar, analizar y construir conocimiento.

La biblioteca universitaria tiene una gran oportunidad: no solo enseñar dónde encontrar información, sino ayudar a comprender cómo pensamos cuando buscamos información.

Porque en un mundo donde tenemos acceso a más información que nunca, el verdadero desafío no es encontrar datos, sino aprender a interpretarlos, cuestionarlos y utilizarlos de manera responsable.

Hacer visible el pensamiento nos recuerda que aprender no consiste únicamente en obtener respuestas correctas. También implica comprender los procesos que nos llevan a esas respuestas.

Desde la biblioteca, cada búsqueda puede convertirse en una oportunidad para reflexionar, cada pregunta puede abrir una conversación y cada estudiante puede descubrir nuevas formas de aprender.

Quizá ese sea uno de los mayores retos y aportes de las bibliotecas universitarias actuales. Dejar de ser vistas únicamente como espacios donde se encuentra información y reconocernos como lugares donde las personas aprenden a pensar.

Porque una biblioteca no solo ayuda a encontrar respuestas.

También ayuda a construir mejores preguntas.

Este blog nació después de leer Hacer visible el pensamiento, un libro que me hizo mirar el trabajo en la biblioteca desde otra perspectiva. Si te llamó la atención el tema, lo puedes encontrar en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada.

Referencias

Ritchhart, R., Church, M., Morrison, K., Perkins, D., Barrera, M., & León Agustí, P. (2014). Hacer visible el pensamiento: cómo promover el compromiso, la comprensión y la autonomía en los estudiantes. Paidós.


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